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lunes, 22 de octubre de 2012
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Estoy completamente de acuerdo en que uno debe ser lo que es, es decir, si es avaricioso, debe serlo, si es envidioso debe serlo y que de nada sirve negarlo o intentar cambiarlo ya que solo lleva a actitudes hipócritas. Creo que en esto estamos completamente de acuerdo, 100%.
En siguiente punto, creo que es el separa nuestras visiones. Des de mi punto de vista, la codicia, la envidia, el temor, etc pueden ser transcendidos. Pero mientras no son transcendidos, existen y no pueden ser negados, como es mi caso por ejemplo.
Creo que pueden ser transcendidos, cuando son comprendidos de forma INTEGRA Y COMPLETA, es decir, cuando no hay separación entre el observador y lo observado. Que quiere decir esto? Que uno no considera la "envidia", por poner un ejemplo, como algo separado de uno mismo. Uno mismo es "envidia", no soy "uno" que es "envidioso".
Bien, creo que debes estar de acuerdo, en que la separación entre "atributo" y "entidad", es mental, imaginaria y por tanto ficticia. Ver esto lógicamente es bastante fácil, pero comprenderlo de verdad, es decir, ver de forma DIRECTA, que la diferencia entre observador y observado es ficticia es otra cosa muy diferente.
Ver que el observador es lo observado, es el fin del "observador", de la falacia, de la entidad ilusoria que cree que decide y que tiene características. Y al haber en ese momento, una relación directa con "lo que es", con el hecho, con la envidia, el miedo, lo que sea, entonces puede ser transcendido, pero mientras exista una diferencia, entre entidad y atributo, entre observador y observado, la envidia, el temor, la codicia, subsistirán en el ser humano hasta el fin de sus días. La "separación" entre observador y observado, solo conlleva que lo que realmente "somos" sea en realidad "desconocido" para nosotros mismos, y que por lo tanto nunca sea transcendido y seamos esclavos de "ello" al vivir en la "ignorancia" de nosotros mismos.
La meditación, que no es sentarse como las ranas, ya que si no todas seria buda, consiste en intentar transcender la frontera entre observador y observado, en des-condicionar la mente de lo que cree saber, para descubrir, de VERDAD, no como una idea, de que realmente uno no sabe nada. Y en ese acto de "verdadera" humildad, en que uno esta completamente a solas consigo mismo, sin ningún apoyo psicológico interno o externo, creo que hay una possibilidad para ser verdaderamente libre y transcender la individualidad tal como la conocemos.
No vale decir, creo, que eso es imposible, ya que entonces ya cerramos definitivamente la puerta a esa posibilidad, ni tampoco todo lo contrario, eso seria algo "imaginario" un escape de la realidad, pero si creo que es sano estar abierto, inquirir, meditar, profundizar en uno mismo, sin intención de nada más que "descubrir". Por que si hay una "intención" de cualquier tipo (de iluminarse, de ser feliz o de huir del dolor), eso marca, dicta, lo que se descubrirá y por lo tanto no será autentico descubrimiento de algo realmente nuevo, sino una proyección del subconsciente de escaso o nulo valor.
Es un tema bastante complicado, muy difícil de transmitir en palabras y que hay que andar con mucho cuidado cuando se habla de el, por que se puede malinterpretar muy, muy fácilmente (yo llevo 20 años con el) Creo que todas las religiones son "degeneraciones" de esta idea original, primigenia. Pero al mismo tiempo, en lo mas hondo de todas ellas, si rascamos mucho, aun se puede percibir "algo" de lo que "fue" en su día...
Lo que digo, no es algo que solo han experimentado unos pocos y muy reducidos de una cultura muy concreta. Lo han experimentado muchas personas de todo el mundo y de todas las culturas (de las mas primitivas a las mas modernas), eso si, nunca ha sido un hecho masivo, mas bien muy reducido si lo comparamos con otros hechos o sucesos.
Esto es de lo que habla Krishnamurti, que como dijo Henri Miller de el "De quien puede decirse que es un maestro de la realidad"
domingo, 15 de julio de 2012
sábado, 7 de julio de 2012
Jiddu Krishnamurti
Krishnamurti, en cada plática suya nos abre la puerta a la realidad. La abre, pero no significa que al final la crucemos.
En el vídeo anterior, Krishnamurti, explica con bastante claridad, por que en general no se "cruza la puerta", pero eso no niega, que a lo largo de sus numerosos libros y dialogos, Krishnamurti, abra la puerta al oyente a la verdadera medicación, a la realidad.
Leer a Krishnamurti exige una madurez que en la mayoría de los casos no se tiene, y servidor habla por propia experiencia. Por eso creo que uno puede estar leyendo a Krishnamurti sin percibir aparentemente ningún cambio. Remarco lo de aparente, por que de hecho es así. Lo queramos o no, la lectura, con atención de sus libros, aunque muchas veces parece decir lo mismo, remueve el interior del ser, abona el terreno, lo cuida y lo mima, para que, a lo mejor, algún día, o al próximo minuto, algo crezca de forma inesperada.
En el vídeo anterior, Krishnamurti, explica con bastante claridad, por que en general no se "cruza la puerta", pero eso no niega, que a lo largo de sus numerosos libros y dialogos, Krishnamurti, abra la puerta al oyente a la verdadera medicación, a la realidad.
Leer a Krishnamurti exige una madurez que en la mayoría de los casos no se tiene, y servidor habla por propia experiencia. Por eso creo que uno puede estar leyendo a Krishnamurti sin percibir aparentemente ningún cambio. Remarco lo de aparente, por que de hecho es así. Lo queramos o no, la lectura, con atención de sus libros, aunque muchas veces parece decir lo mismo, remueve el interior del ser, abona el terreno, lo cuida y lo mima, para que, a lo mejor, algún día, o al próximo minuto, algo crezca de forma inesperada.
viernes, 6 de julio de 2012
El Observador es lo Observado
Series de 6 vídeos sobre la naturaleza de la mente de Krishnamurti. Os pongo el primero.
domingo, 10 de junio de 2012
La Duda & Nisargadatta
Mah: Usted es como un niño que dice: pruébeme que el azúcar es dulce, solo entonces la tomaré. La prueba del dulzor está en la boca, no en el azúcar. Para saber que es dulce usted debe saborearla, no hay ninguna otra manera. Por supuesto, usted comienza preguntando: ¿es azúcar? ¿es dulce? Y usted acepta mi certeza hasta que usted la prueba. Solo entonces todas las dudas se disuelven y su conocimiento deviene de primera mano e inquebrantable. Yo no le pido a usted que me crea. Solo tenga la confianza suficiente para comenzar. Cada paso se aprueba o se desaprueba por sí mismo. Usted parece querer que la prueba de la verdad preceda a la verdad. ¿Y cuál será la prueba de la prueba? Vea usted, usted está cayendo dentro de una regresión. Para cortarla usted debe poner fin a su pedir pruebas y aceptar, solo por un momento, algo como verdadero. No importa realmente lo que sea. Puede ser Dios, o mí mismo, o su propio sí mismo. En cada caso usted acepta algo o a alguien desconocido como verdadero. Ahora, si usted actúa sobre la verdad que usted ha aceptado, aunque sea por un momento, muy pronto usted será llevado al paso siguiente. Es como trepar a un árbol en la obscuridad —usted solo puede agarrarse a la rama siguiente cuando usted se ha apoyado sobre la anterior. Para probar una teoría, usted lleva a cabo un experimento de acuerdo con las instrucciones operativas establecidas por aquellos que han hecho el experimento antes que usted. En la búsqueda espiritual la cadena de experimentos que uno tiene que hacer se llama Yoga.
La última frontera: La duda
Una vez los "deseos", y su naturaleza son vistos y expuestos, y por lo tanto mermados al estudiar su naturaleza, todavía queda una barrera, una frontera que puede ser un gran freno en la liberación de la individualidad.
Efectivamente, esta barrera, es "la duda". La duda de que hay al otro lado del rio, de que hay más allá del individuo, o mejor dicho, de la "idea" del individuo, ya que de hecho sólo es un concepto.
De hecho, la duda en cierta forma ayuda a mantener vivos los deseos, y por lo tanto al ego, ya que genera multitud de forma de escapes, sutiles y no tanto. Mantiene el Ego en una especie de letargo, sin fin, a la espera de algo que nunca llega, por que el Ego genera el sentimiento de duda, para no perecer.
La duda, suele ser el arma más eficiente del Ego, para mantenerse vivo, aunque se haya ahondado en la naturaleza del Ego y los deseos. La duda es el ancla final que nos ata al arrecife del Ego.
Dejar la duda es un salto al vacío para la mente y el ego, y por lo tanto la mente no nos ayudará en ese salto.
Creo que la única opción, es ahondar en la duda, en el sentimiento de duda, en el nudo final. Ahí creo que tiene un valor especial las enseñanzas de Jesucristo, donde hace un gran hincapié en la Fe. La Fe, según parece desprenderse de las palabras de Jesús, parece ser el contrapunto, al poder de la mente en la creación constante de la duda.
De hecho, en maestros como Nisargdatha, el punto de inflexión vino por la Fe, en "algo", no importa en que. En el caso de Nisargadatha, fue en las palabras de su maestro. Pero el sentimiento de Fe, puede tener muchos detonantes.
Como siempre, para tener Fe, hace falta: Inocencia y vulnerabilidad, es decir, estar dispuesto a ser afectado, a no tener resistencia.
Efectivamente, esta barrera, es "la duda". La duda de que hay al otro lado del rio, de que hay más allá del individuo, o mejor dicho, de la "idea" del individuo, ya que de hecho sólo es un concepto.
De hecho, la duda en cierta forma ayuda a mantener vivos los deseos, y por lo tanto al ego, ya que genera multitud de forma de escapes, sutiles y no tanto. Mantiene el Ego en una especie de letargo, sin fin, a la espera de algo que nunca llega, por que el Ego genera el sentimiento de duda, para no perecer.
La duda, suele ser el arma más eficiente del Ego, para mantenerse vivo, aunque se haya ahondado en la naturaleza del Ego y los deseos. La duda es el ancla final que nos ata al arrecife del Ego.
Dejar la duda es un salto al vacío para la mente y el ego, y por lo tanto la mente no nos ayudará en ese salto.
Creo que la única opción, es ahondar en la duda, en el sentimiento de duda, en el nudo final. Ahí creo que tiene un valor especial las enseñanzas de Jesucristo, donde hace un gran hincapié en la Fe. La Fe, según parece desprenderse de las palabras de Jesús, parece ser el contrapunto, al poder de la mente en la creación constante de la duda.
De hecho, en maestros como Nisargdatha, el punto de inflexión vino por la Fe, en "algo", no importa en que. En el caso de Nisargadatha, fue en las palabras de su maestro. Pero el sentimiento de Fe, puede tener muchos detonantes.
Como siempre, para tener Fe, hace falta: Inocencia y vulnerabilidad, es decir, estar dispuesto a ser afectado, a no tener resistencia.
miércoles, 30 de mayo de 2012
El Deseo: el nudo del Ego
El deseo, es decir, la proyección mental de lo que "tendría que ser" o de lo que "no tendría que ser", es el nudo que mantiene vivo al Ego, es decir, a la sensación de individualidad, a la sensación de ser un actor aparte.
El deseo huye fundamentalmente de la Realidad, es decir, de la sensación subconsciente de que no tengo el control absolutamente de nada. El deseo, ayuda a mantener la ficción de que tengo el "control" sobre algo, y la memoria ayuda a mantener la ficción de que "soy alguien".
Si nos paramos a pensar sobre las cosas que aparentemente controlamos y las que no, las que no controlamos golean, en un factor millonario a las que controlamos, aparentemente. Eso desconcierta la mente, que deliberadamente vuelve la cabeza hacia otro lado, para no ver que su utilidad, es relativamente pobre y pequeña.
A través del deseo, la mente adquiere un "protagonismo" central, y al mismo tiempo lo adquiere el ego, el actor, el supuesto actor, mantenido también por el efecto "memoria".
La meditación, en parte, es dar la vuelta a la cabeza en la dirección en la que no quiere ver la mente. Para ver la falsedad o verdad de tales afirmaciones.
Cristo, nos invita a dejarlo todo en manos del Señor quedando absolutamente pobres en lo interior, pero también a descubrir quienes somos realmente. Esta última faceta, no es muy explicada o poco explicada en los evangelios canónicos, en cambio en los evangelios gnósticos, encontramos cosas como esta del Evangelio de Tomás:
«Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo, falla en todo»
Sin descubrir realmente quienes somos, es decir, la falsedad de las apariencias, no es posible, dejarlo todo en las manos del Señor, por que la sensación de ser el hacedor persiste, aunque sea levemente.
Lo que ayuda a ver, es confiar en la palabra del Señor y ver si es verdad. Es decir, verle a El en todos los actos, pensamientos y sentimientos, como la realidad única e indivisa que es. Eso va dinamitando el hábito mental de creer que yo soy a parte de la realidad que me rodea, y ayuda a superar la sensación de individualidad.
Es necesario indagar, pues, en estos dos aspectos:
* La adoración incesante del Señor como la realidad Todo Abarcante (o lo que es lo mismo: prestar atención incesante con espíritu abierto a la realidad interior y exterior). Esto calma la mente y ayuda a superar el condicionamiento de "yo tengo el control" o "soy un individuo separado".
* El primer paso, abre la vía para el auto-descubrimiento y discernimiento, es decir, para ver lo que realmente somos. Ese ver, como he dicho muchas veces, no es "personal", es un ver que nos viene dado, al estar abiertos a ello.
El deseo huye fundamentalmente de la Realidad, es decir, de la sensación subconsciente de que no tengo el control absolutamente de nada. El deseo, ayuda a mantener la ficción de que tengo el "control" sobre algo, y la memoria ayuda a mantener la ficción de que "soy alguien".
Si nos paramos a pensar sobre las cosas que aparentemente controlamos y las que no, las que no controlamos golean, en un factor millonario a las que controlamos, aparentemente. Eso desconcierta la mente, que deliberadamente vuelve la cabeza hacia otro lado, para no ver que su utilidad, es relativamente pobre y pequeña.
A través del deseo, la mente adquiere un "protagonismo" central, y al mismo tiempo lo adquiere el ego, el actor, el supuesto actor, mantenido también por el efecto "memoria".
La meditación, en parte, es dar la vuelta a la cabeza en la dirección en la que no quiere ver la mente. Para ver la falsedad o verdad de tales afirmaciones.
Cristo, nos invita a dejarlo todo en manos del Señor quedando absolutamente pobres en lo interior, pero también a descubrir quienes somos realmente. Esta última faceta, no es muy explicada o poco explicada en los evangelios canónicos, en cambio en los evangelios gnósticos, encontramos cosas como esta del Evangelio de Tomás:
«Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo, falla en todo»
Sin descubrir realmente quienes somos, es decir, la falsedad de las apariencias, no es posible, dejarlo todo en las manos del Señor, por que la sensación de ser el hacedor persiste, aunque sea levemente.
Lo que ayuda a ver, es confiar en la palabra del Señor y ver si es verdad. Es decir, verle a El en todos los actos, pensamientos y sentimientos, como la realidad única e indivisa que es. Eso va dinamitando el hábito mental de creer que yo soy a parte de la realidad que me rodea, y ayuda a superar la sensación de individualidad.
Es necesario indagar, pues, en estos dos aspectos:
* La adoración incesante del Señor como la realidad Todo Abarcante (o lo que es lo mismo: prestar atención incesante con espíritu abierto a la realidad interior y exterior). Esto calma la mente y ayuda a superar el condicionamiento de "yo tengo el control" o "soy un individuo separado".
* El primer paso, abre la vía para el auto-descubrimiento y discernimiento, es decir, para ver lo que realmente somos. Ese ver, como he dicho muchas veces, no es "personal", es un ver que nos viene dado, al estar abiertos a ello.
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