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martes, 30 de agosto de 2011

La Creencia

Somos una madeja de creencias. Tanto de aspectos puramente psicológicos como de lo que la mente define como el universo material o aparente.

La creencia es el primer paso para alejarse de la "humildad". Con la primera creencia, ya hay un yo. La creencia, no solo nos define interiormente, sino que define lo que creemos que es el mundo.

El creencia, es decir, "yo se", es la base del Yo, del mi. Sin creencia, no hay nada, absolutamente nada...

La creencia tiene unas graves consecuencias "psíquicas": EL MIEDO [algo que hemos asumido como natural, según nuestras creencias auto-impuestas]. Miedo en todas sus formas y en todas las capas de la consciencia. Más allá de lo que creemos "saber" sobre las cosas o las personas, hay un océano infinito de desconocimientos, que escapan completamente a nuestro reducido grupo de creencias. Las creencias forman un muro de protección frente a lo que creemos que no somos nosotros, respecto a lo que creemos que somos, pero al mismo tiempo, ese muro es nuestra PRISIÓN, el contenedor del miedo. Donde hay una FRONTERA, del tipo que sea, hay inevitablemente MIEDO.

Y como vivir sin creencias, uno se puede preguntar. Eso parece totalmente imposible...

No hay un como, ese como también es una creencia, sólo hay un salto a lo desconocido, a lo que no es una creencia... Y ese salto es re-nacimiento.

sábado, 27 de agosto de 2011

La atención y el Yo

Cuando hay un "yo", es decir, un pasado psicológico, un fragmentador/clasificador de la realidad no ha atención.

Por mucha atención que pongamos en algo, si nos fijamos bien, hay siempre un millón de factores desconocidos que pueden alterar lo que creemos que estamos seguros. Voy a poner un ejemplo: antes de salir de casa, cerramos el cerrojo de la puerta y pensamos que la puerta está cerrada. Bueno, eso es una suposición absoluta, hay 50.000 factores, que se nos escapan que podrían hacer que la puerta no estuviese realmente cerrada. Pero la mente en su habito, aplicando la creencia de que al cerrar la puerta esta se queda cerrada, piensa que está cerrada y ya está. Pero no deja de ser una creencia, aunque esta se base en el hecho que esto mismo ha pasado un millón de veces anteriormente. A todas luces pensar que la puerta está cerrada o que mañana saldrá el Sol es una creencia.

Claro, la mente está tan acostumbrada a tratar con creencias, que ya no se plantea otra posibilidad y si se la plantea, trata de cambiar lo que ve, por que es perturbador. Ejemplo, hay veces que miramos repetidamente si algo está bien cerrado. Esto es perturbador, no nos gusta, e intentamos aplicar con suerte o no tanta suerte la fuerza de la voluntad para cambiarlo. En realidad, lo que tendríamos que hacer, es "escucharlo". Eso, nos está diciendo algo: NO SABEMOS NADA, DE NADA Y NO HAY NADIE QUE TENGA CONTROL SOBRE NADA. Pero la mente rechaza ese mensaje una y mil veces...

Mientras exista la creencia, que yo soy uno, y la realidad que me envuelve es otra. Mientras exista la creencia, que soy un ente aislado y que puedo controlar algo, habrá miedo, y la vida se vivirá a medias.

En el momento, que no hay yo, es decir, no hay separación entre el observador y lo observado hay verdadera atención, y en esa verdadera atención hay verdadera seguridad, no una falsa seguridad. El deseo de seguridad es el motivo principal por el que nunca tenemos seguridad. El yo tiene una exigencia continua de seguridad, a nivel consciente o inconsciente, por eso su peso es alto, psicológicamente hablando...

El deseo es el yo, el temor es el yo, la separación, la falta de atención. Ver eso profundamente, puede ser el final del yo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Todo es Mente



Todo es mente. No hay nada "reconocible" o "experimentable" más allá de la mente.

Todo son sombras reflejadas en el tamiz de la mente, sombras luminosas, sombras sonoras, sombras táctiles, sombras pensantes.

Las "sombras" pueden adquirir varias formas, siempre fuera del control del ilusorio "yo", que en el fondo es otra sombra, la sombra alargada de la "mente". Si hay mente, hay un "yo".

Sobre dichas sombras, no hay control en absoluto, por que no hay "controlador". Pero hay un tipo de sombra, más sutil y que se percibe como más íntima [en realidad no lo es]. Me refiero al pensamiento, al que creemos dominar, o que supuestamente podemos usar para "decidir".

No hay tal cosa como la "decisión" o la "voluntad", excepto como ilusión, claro.

La mente actua "automáticamente", y registra-interpreta todos los estímulos, sean más sutiles o más groseros... Esta interpretación crea la ilusión del mundo y del yo, como algo diferente del mundo. Debido a su naturaleza, clasificadora, y reactante, la mente nos brinda su propia realidad, según su condicionamiento.

Esa reacción, crea la ilusión del "yo", por que "alguien" tiene que leer esto, interpretar esto.

Si lo miras de cerca, muy de cerca, verás que es un proceso que pasa solo, sin la colaboración de "nadie". Ese "alguien" surge o aparenta existir, un instante después. Por eso se dice, que mientras hay un "yo" no hay verdadera "atención". Si la atención fuese "total", no habría un "yo" que interpretara/registrase nada, excepto lo mínimamente necesario, fruto de un acto de la inteligencia...

Fuera de la mente, no existen "dos", todo es uno. Fuera de la "interpretación", solo hay un sonido aquí, un pasar de línea en línea, y palabra en palabra mientras lees este post.

La mente crea la ilusión de la dualidad, aquí-allí, dentro-fuera, etc... En realidad, los opuestos solo existen como conceptos, no como "realidades", por que la mente es "Dual", la mente, para clasificar-interpretar necesita crear la dualidad en la realidad. Pero sin la dualidad, solo existe el momento presente: el ruido del coche que pasa por la calle, el sabor de la comida, el chin, chin de las gotas de lluvia, nada más...

Para variar, me gustaría compartir una pieza, que creo un poco "rompedora" de consciencia: State of Grace

viernes, 19 de agosto de 2011

No hay nada que hacer...

Tras un largo periodo de silencio, ya que no tenia sentido escribir nada si no era para aportar algo nuevo, me he decidido a escribir algo...

Cualquier esfuerzo, por comprender, para ver, por lo que sea, lo único que consigue es reforzar la sensación de "ser" algo: una entidad separada.

No hay nada que "alguien" pueda hacer para transcender ese "alguien", por que sencillamente ese alguien no existe, es una ficción muy sólida.

Lo único que existe es lo que aparece en cada momento, tanto a nivel físico como mental. Pero sin ningún hacedor, sin ningún veedor, sin ningún oidor o pensador.

Lo único que existe, es el "oír", el "ver", el "sentir", el "pensar". Eso es lo único que podemos decir que existe. Pero sin ningún ente separado de ese "oír", de ese "ver", "sentir", "pensar". El ente separado, es una "historia", como dije Jeff Foster, un recuerdo que también aparece en el "presente".

Por lo tanto no hay nada que hacer. El fin del ego, es el fin del que cree que "sabe", solo en la ignorancia más absoluta, en la humildad mas absoluta el ego se desvanece, y eso es lo último que quiere la mente, que cree necesitar una identidad para sobrevivir. Pero eso solo es una creencia más, que tiene una repercusiones enormes en la psique: hace que arrastramos una identidad separada de la realidad que nos envuelve y todo lo que eso comporta en conflictos y sufrimiento para nosotros y los demás...

Llega un momento, que no se puede saber cuando, puede ser dentro de un minuto o dentro de 20 años, que la mente se colapsa por si sola, al haber una percepción "impersonal" de su propia pesadez e implicaciones, de la falsedad del "ego separado"... y entonces solo queda, lo que siempre ha habido: el ahora y todo lo que ello implica.