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sábado, 27 de agosto de 2011

La atención y el Yo

Cuando hay un "yo", es decir, un pasado psicológico, un fragmentador/clasificador de la realidad no ha atención.

Por mucha atención que pongamos en algo, si nos fijamos bien, hay siempre un millón de factores desconocidos que pueden alterar lo que creemos que estamos seguros. Voy a poner un ejemplo: antes de salir de casa, cerramos el cerrojo de la puerta y pensamos que la puerta está cerrada. Bueno, eso es una suposición absoluta, hay 50.000 factores, que se nos escapan que podrían hacer que la puerta no estuviese realmente cerrada. Pero la mente en su habito, aplicando la creencia de que al cerrar la puerta esta se queda cerrada, piensa que está cerrada y ya está. Pero no deja de ser una creencia, aunque esta se base en el hecho que esto mismo ha pasado un millón de veces anteriormente. A todas luces pensar que la puerta está cerrada o que mañana saldrá el Sol es una creencia.

Claro, la mente está tan acostumbrada a tratar con creencias, que ya no se plantea otra posibilidad y si se la plantea, trata de cambiar lo que ve, por que es perturbador. Ejemplo, hay veces que miramos repetidamente si algo está bien cerrado. Esto es perturbador, no nos gusta, e intentamos aplicar con suerte o no tanta suerte la fuerza de la voluntad para cambiarlo. En realidad, lo que tendríamos que hacer, es "escucharlo". Eso, nos está diciendo algo: NO SABEMOS NADA, DE NADA Y NO HAY NADIE QUE TENGA CONTROL SOBRE NADA. Pero la mente rechaza ese mensaje una y mil veces...

Mientras exista la creencia, que yo soy uno, y la realidad que me envuelve es otra. Mientras exista la creencia, que soy un ente aislado y que puedo controlar algo, habrá miedo, y la vida se vivirá a medias.

En el momento, que no hay yo, es decir, no hay separación entre el observador y lo observado hay verdadera atención, y en esa verdadera atención hay verdadera seguridad, no una falsa seguridad. El deseo de seguridad es el motivo principal por el que nunca tenemos seguridad. El yo tiene una exigencia continua de seguridad, a nivel consciente o inconsciente, por eso su peso es alto, psicológicamente hablando...

El deseo es el yo, el temor es el yo, la separación, la falta de atención. Ver eso profundamente, puede ser el final del yo.