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miércoles, 30 de mayo de 2012

El Deseo: el nudo del Ego

El deseo, es decir, la proyección mental de lo que "tendría que ser" o de lo que "no tendría que ser", es el nudo que mantiene vivo al Ego, es decir, a la sensación de individualidad, a la sensación de ser un actor aparte.

El deseo huye fundamentalmente de la Realidad, es decir, de la sensación subconsciente de que no tengo el control absolutamente de nada. El deseo, ayuda a mantener la ficción de que tengo el "control" sobre algo, y la memoria ayuda a mantener la ficción de que "soy alguien".

Si nos paramos a pensar sobre las cosas que aparentemente controlamos y las que no, las que no controlamos golean, en un factor millonario a las que controlamos, aparentemente. Eso desconcierta la mente, que deliberadamente vuelve la cabeza hacia otro lado, para no ver que su utilidad, es relativamente pobre y pequeña.

A través del deseo, la mente adquiere un "protagonismo" central, y al mismo tiempo lo adquiere el ego, el actor, el supuesto actor, mantenido también por el efecto "memoria".

La meditación, en parte, es dar la vuelta a la cabeza en la dirección en la que no quiere ver la mente. Para ver la falsedad o verdad de tales afirmaciones.

Cristo, nos invita a dejarlo todo en manos del Señor quedando absolutamente pobres en lo interior, pero también a descubrir quienes somos realmente. Esta última faceta, no es muy explicada o poco explicada en los evangelios canónicos, en cambio en los evangelios gnósticos, encontramos cosas como esta del Evangelio de Tomás:

«Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo, falla en todo»

Sin descubrir realmente quienes somos, es decir, la falsedad de las apariencias, no es posible, dejarlo todo en las manos del Señor, por que la sensación de ser el hacedor persiste, aunque sea levemente.

Lo que ayuda a ver, es confiar en la palabra del Señor y ver si es verdad. Es decir, verle a El en todos los actos, pensamientos y sentimientos, como la realidad única e indivisa que es. Eso va dinamitando el hábito mental de creer que yo soy a parte de la realidad que me rodea, y ayuda a superar la sensación de individualidad.

Es necesario indagar, pues, en estos dos aspectos:

* La adoración incesante del Señor como la realidad Todo Abarcante (o lo que es lo mismo: prestar atención incesante con espíritu abierto a la realidad interior y exterior). Esto calma la mente y ayuda a superar el condicionamiento de "yo tengo el control" o "soy un individuo separado".
* El primer paso, abre la vía para el auto-descubrimiento y discernimiento, es decir, para ver lo que realmente somos. Ese ver, como he dicho muchas veces, no es "personal", es un ver que nos viene dado, al estar abiertos a ello.

lunes, 28 de mayo de 2012

El pecado del hombre

Ya hablando en terminología cristiana y sintetizando lo que creo entender de Cristo, el pecado original del hombre es haber usurpado la identidad de Dios. Es decir, del que Es, es decir, y en otras palabras, crees que nosotros somos "alguien" a parte, con identidad propia. El "yo hago", "yo puedo", "yo soy mejor",...

Claro está que es un pecado hecho con inocencia, es casi inevitable. Pero de este pecado cuelgan, como he dicho alguna que otra vez todos los demás. Y es menester indagar en el interior, si esta identidad que creemos propia, es real o solo aparente.

La "salvación", es devolver a Dios, lo que es de Dios, es decir, abandonar el fruto de nuestras acciones, vaciarnos por dentro, convertirnos en los mas pobres, ya no sólo físicamente, sino interiormente. Y sólo en ese estado, en el estado de vacío y abandono totales de uno mismo, Dios puede ser, y llenar aquello que creíamos vacío, con el Reino de lo Dios.

Para que el Reino de Dios Sea, uno no debe ser, uno debe morir interiormente, debe dejar espacio, para que el Reino de Dios sea.

Por eso el Reino de Dios está en el interior, pertenece al interior del ser. Y cuando el Reino de Dios es, la muerte no es: hay vida eterna, por que uno ya no es y está mas allá de la vida y la muerte.

Seguir a Cristo, implica aceptar los valores de pobreza interior, del yo no soy, valores totalmente opuestos a los de la sociedad actual. Seguir a Cristo es dar la espalda a la sociedad, como el hizo en su momento, con el consiguiente escándalo. Seguir a Cristo es abandonarlo todo, sin mirar atrás ni un instante, y dejar espacio, para que lo que realmente Es, Sea!! Seguir a Cristo es enfrentarse a la Realidad desnuda, sin ninguna protección [que es lo que es el yo: una protección contra el mundo y los demás].

Cristo recurre a la Fe, para hacer el paso hacia el Reino de Dios. La Fe en Dios "proveerá", la Fe es la "energía", el paso final hacia el Reino de Dios, hacia la Liberación o la Iluminación, que es lo mismo para otras religiones. La Fe en la palabra de Dios. Como siempre la Fe, exige Inocencia y Vulnerabilidadpor eso dice Jesús que para entrar en el Reino de Dios uno tiene que ser como un niño.

De hecho todo lo que dice, "la condenación eterna", etc, es el infierno actual, el placer para hoy y miedo para mañana,  donde el sufrimiento, es el pan nuestro de todos los días, y donde la única salida es "la puerta pequeña", la que conduce al Reino de Dios, a la vida Eterna, a la vida Con Dios y De Dios, por que sólo Dios Es.

Dios nos exige Madurez! Es decir, que dejemos los juguetes que nos entretienen, que nos aíslan de los demás, que nos hacen vivir en la fantasía de lo que "creemos ser" o de lo que "nos gustaría ser", y que afrontemos la realidad tal como Es. Pero el hombre continua jugando, aun pasada la infancia, con sus juguetes "adultos": con el devenir algo, con el ser alguien, con llegar a alguna parte, sea espiritual o económicamente, con las innumerables distracciones auto-creadas, etc...

Y para acabar:

Padre nuestro
que estás en los cielos
santificado sea tu nombre
venga nosotros a tu reino
hágase tu voluntad

así en la tierra como en el cielo
danos hoy nuestro pan de cada día
perdona nuestras ofensas
así como también nosotros
perdonamos a quienes nos ofenden
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal
Amén.

Por último recomendar la lectura de Sabiduría de un pobre de Eloi Leclerc. Novela divulgativa sobre San Francisco de Asís!
 

jueves, 24 de mayo de 2012

Dios es ...

la tierra que pisas
Dios es el aire que respiras
             las lágrimas del niño
             el perfume y la pestilencia
             el claxon del autobús
             el alago y la ofensa
             el pensamiento y el sentimiento
             lo consciente y lo inconsciente
             la música y el ruido
             el soñador y lo soñado
             la muerte y la vida
Dios es al aire, el latir del corazón, el vacío interior y la frescura de una hoja
Sólo Dios es

Amar a Dios, es amar lo que "es", sin alternativa a "lo que no es". Sólo en ese amor puede nacer la auténtica libertad. La libertad de lo que Es.

Ser pobre, implica no tener nada, haber dejado todo, incluida la idea de ser "uno". Sólo en la absoluta pobreza interior, Dios puede venir, aunque en realidad nunca se fue, ya que Dios siempre Es. Si no hay espacio interior, Dios sólo es un concepto, una idea y una fantasía. La perderlo todo, incluida la sensación de "perder", Dios es visto como lo auto-evidente y omnipresente.

jueves, 3 de mayo de 2012

inocencia

La inocencia creo que es de vital importancia. Al perderla, al encerrarnos en nostros mismos, en nuestras creencias, perdemos paulatinament la capacidad de ser "afectados".

La capacidad de ser afectados es vital para "ver", para ir más allá de las apariencias.

Normalmente no nos gusta ser afectados y solemos construir una muralla a nuestro alrededor contruida principalmente con creencias de lo que creemos ser y de lo que creemos que son los demás...

Nisargadatta Maharaj:

Maharaj: Primero de todo, usted debe darse cuenta de que usted es la prueba de todo, incluido de usted mismo. Nadie puede probar la existencia de usted, porque la existencia de alguien debe ser confirmada por usted primero. Su ser y su conocer, usted no se los debe a nadie. Recuerde, usted es enteramente por derecho propio. Usted no viene de ninguna parte, usted no va a ninguna parte. Usted es ser y presenciación atemporal.

Interlocutor: Hay una diferencia básica entre nosotros. Usted conoce lo real mientras que yo solo conozco las operaciones de mi mente. Por lo tanto lo que usted dice es una cosa, lo que yo oigo es otra. Lo que usted dice es verdad; lo que yo comprendo es falso, aunque las palabras son las mismas. Hay una laguna entre nosotros. ¿Cómo llenar la laguna?

Mah: Abandone la idea de ser lo que usted piensa que usted es y ya no habrá ninguna laguna. Al imaginarse a usted mismo como separado usted ha creado la laguna. Usted no necesita cruzarla. Solo deje usted de crearla. Todo es usted y de usted. No hay nadie más. Esto es un hecho.

Int: ¡Cuán extraño! Las mismas palabras que para usted son verdaderas, para mí son falsas. «No hay nadie más» —¡Cuán evidentemente falso!

Mah: Verdaderas o falsas, las palabras no importan. Lo que importa es la idea que usted tiene de usted mismo, pues ella le bloquea a usted. Abandónela.

Int: Desde mi más temprana infancia se me enseñó a pensar que yo estoy limitado a mi nombre y a mi forma. Una mera afirmación de lo contrario no borrará el surco mental. Se necesita un buen lavado de cerebro —si es que puede hacerse.

Mah: Usted lo llama lavado de cerebro. Yo lo llamo Yoga —nivelar todos los surcos mentales. Usted no está obligado a pensar los mismos pensamientos una y otra vez. Varíe!

Int: Es más fácil decirlo que hacerlo.

Mah: ¡No sea usted infantil! Es más fácil cambiar, que sufrir. Salga usted de su infantilismo, eso es todo.

Int: Tales cosas no se hacen. Acontecen.

Mah: Todo acontece todo el tiempo, pero usted debe estar dispuesto a ello. La disposición es madurez. Usted no ve lo real debido a que su mente no está dispuesta a ello.

Int: Si la realidad es mi naturaleza real, ¿cómo puedo yo no estar dispuesto siempre?

Mah: La no disposición quiere decir miedo. Usted tiene miedo de lo que usted es. Su destino es el todo. Pero usted tiene miedo de perder su identidad. Esto es infantilismo, aferrarse a los juguetes, a sus deseos y miedos, opiniones e ideas. Abandónelo todo y permanezca dispuesto a que lo real se manifieste. Esta automanifestación tiene su mejor expresión en las palabras: «yo soy». Nada más tiene ser. De esto usted tiene una certeza absoluta.

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