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miércoles, 24 de agosto de 2011

Todo es Mente



Todo es mente. No hay nada "reconocible" o "experimentable" más allá de la mente.

Todo son sombras reflejadas en el tamiz de la mente, sombras luminosas, sombras sonoras, sombras táctiles, sombras pensantes.

Las "sombras" pueden adquirir varias formas, siempre fuera del control del ilusorio "yo", que en el fondo es otra sombra, la sombra alargada de la "mente". Si hay mente, hay un "yo".

Sobre dichas sombras, no hay control en absoluto, por que no hay "controlador". Pero hay un tipo de sombra, más sutil y que se percibe como más íntima [en realidad no lo es]. Me refiero al pensamiento, al que creemos dominar, o que supuestamente podemos usar para "decidir".

No hay tal cosa como la "decisión" o la "voluntad", excepto como ilusión, claro.

La mente actua "automáticamente", y registra-interpreta todos los estímulos, sean más sutiles o más groseros... Esta interpretación crea la ilusión del mundo y del yo, como algo diferente del mundo. Debido a su naturaleza, clasificadora, y reactante, la mente nos brinda su propia realidad, según su condicionamiento.

Esa reacción, crea la ilusión del "yo", por que "alguien" tiene que leer esto, interpretar esto.

Si lo miras de cerca, muy de cerca, verás que es un proceso que pasa solo, sin la colaboración de "nadie". Ese "alguien" surge o aparenta existir, un instante después. Por eso se dice, que mientras hay un "yo" no hay verdadera "atención". Si la atención fuese "total", no habría un "yo" que interpretara/registrase nada, excepto lo mínimamente necesario, fruto de un acto de la inteligencia...

Fuera de la mente, no existen "dos", todo es uno. Fuera de la "interpretación", solo hay un sonido aquí, un pasar de línea en línea, y palabra en palabra mientras lees este post.

La mente crea la ilusión de la dualidad, aquí-allí, dentro-fuera, etc... En realidad, los opuestos solo existen como conceptos, no como "realidades", por que la mente es "Dual", la mente, para clasificar-interpretar necesita crear la dualidad en la realidad. Pero sin la dualidad, solo existe el momento presente: el ruido del coche que pasa por la calle, el sabor de la comida, el chin, chin de las gotas de lluvia, nada más...

Para variar, me gustaría compartir una pieza, que creo un poco "rompedora" de consciencia: State of Grace