Krishnamurti, en cada plática suya nos abre la puerta a la realidad. La abre, pero no significa que al final la crucemos.
En el vídeo anterior, Krishnamurti, explica con bastante claridad, por que en general no se "cruza la puerta", pero eso no niega, que a lo largo de sus numerosos libros y dialogos, Krishnamurti, abra la puerta al oyente a la verdadera medicación, a la realidad.
Leer a Krishnamurti exige una madurez que en la mayoría de los casos no se tiene, y servidor habla por propia experiencia. Por eso creo que uno puede estar leyendo a Krishnamurti sin percibir aparentemente ningún cambio. Remarco lo de aparente, por que de hecho es así. Lo queramos o no, la lectura, con atención de sus libros, aunque muchas veces parece decir lo mismo, remueve el interior del ser, abona el terreno, lo cuida y lo mima, para que, a lo mejor, algún día, o al próximo minuto, algo crezca de forma inesperada.