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domingo, 10 de junio de 2012

La última frontera: La duda

Una vez los "deseos", y su naturaleza son vistos y expuestos, y por lo tanto mermados al estudiar su naturaleza, todavía queda una barrera, una frontera que puede ser un gran freno en la liberación de la individualidad.

Efectivamente, esta barrera, es "la duda". La duda de que hay al otro lado del rio, de que hay más allá del individuo, o mejor dicho, de la "idea" del individuo, ya que de hecho sólo es un concepto.

De hecho, la duda en cierta forma ayuda a mantener vivos los deseos, y por lo tanto al ego, ya que genera multitud de forma de escapes, sutiles y no tanto. Mantiene el Ego en una especie de letargo, sin fin, a la espera de algo que nunca llega, por que el Ego genera el sentimiento de duda, para no perecer.

La duda, suele ser el arma más eficiente del Ego, para mantenerse vivo, aunque se haya ahondado en la naturaleza del Ego y los deseos. La duda es el ancla final que nos ata al arrecife del Ego.

Dejar la duda es un salto al vacío para la mente y el ego, y por lo tanto la mente no nos ayudará en ese salto.

Creo que la única opción, es ahondar en la duda, en el sentimiento de duda, en el nudo final. Ahí creo que tiene un valor especial las enseñanzas de Jesucristo, donde hace un gran hincapié en la Fe. La Fe, según parece desprenderse de las palabras de Jesús, parece ser el contrapunto, al poder de la mente en la creación constante de la duda.

De hecho, en maestros como Nisargdatha, el punto de inflexión vino por la Fe, en "algo", no importa en que. En el caso de Nisargadatha, fue en las palabras de su maestro. Pero el sentimiento de Fe, puede tener muchos detonantes.

Como siempre, para tener Fe, hace falta: Inocencia y vulnerabilidad, es decir, estar dispuesto a ser afectado, a no tener resistencia.