Cuando se dice que uno es "eso", que el observador es lo observado, acostumbra a pasar lo que pasa con todo: la mente hace de eso una abstracción. Que es la "reacción".
Cuando se dice que uno es "la violencia", eso no es una abstracción. Eso es lo único que puede ser. La mente crea, a partir del "hecho" una abstracción, una separación, la dualidad, en otras palabras.
Pero el hecho es que no hay "dos", solo hay uno. "El otro", "lo otro" es una abstracción, una ilusión, de hecho solo puede haber uno.
El deseo se fundamenta en lo "que no es". Y por lo tanto, inevitablemente trae desdicha consigo. Ver que uno es "lo que es", es estar plenamente presente y por lo tanto en ese estado hay dicha, verdadera felicidad. No una abstracción futura que el "deseo" crea, que nunca nos hará felices.
Recuerdo un programa de hace unos 20 años, "Sintonia Alfa", donde el invitado de esa noche era André Malby. Una señora le preguntó por los círculos que se forman en Inglaterra en los campos de cereales. André, la puso otra vez en los pies en la tierra: "acaso no es un milagro mucho mayor el hecho de una mujer hablando por un teléfono en mitad de la noche?".
La mente tiende ha escapar de lo "evidente e inmediato", pero ahí hay el verdadero milagro, la plenitud!