Las personas son como son. Cualquier intento por cambiarlas o de auto-represión por aceptarlas como son, es alejarse de lo que "es" y es una ilusión. Cualquier "esfuerzo" es una no aceptación de lo que es.
Todo esfuerzo, en cualquiera de sus formas debe cesar, "sin esfuerzo", valga la redundancia. Como? Ahí vuelve a aparecer la "pregunta trampa", "la pregunta imposible". No hay como, el como implica un camino, implica tiempo, implica que lo que hay AHORA no es "suficiente". En definitiva, implica un "escape" de lo que es.
La mente solo escapa de lo que "es" todo el rato, gracias a su actividad incesante y su incesante "parloteo". Sólo un "detenerse" sin motivo, sin causa, es el fin del tiempo y de la mente, tal como los conocemos. Solo en ese detenerse hay verdadera atención a lo que "es", no a lo que "pensamos que es". Lo que pensamos que es, sencillamente no existe, a parte de como concepto, como creencia, que es lo mismo.
Pero como ya sabemos, no hay forma posible de escapar de lo que es, ya que lo que "es", es siempre. No de forma intermitente, y lo único que hay es un aparente acto de voluntad, fruto de la actividad mental, gracias a la identificación con lo "mio", con lo "individual".
Esta ficción es cansada y difícil de mantener y requiere una actividad mental constante, aunque sea en tonterías, ambiciones, frustraciones, todo el repertorio de trucos de magia que tiene la mente.
Paralelo a la "voluntad", hay el "placer", la "angustia", la "culpabilidad". Pensar que uno tiene opción, voluntad, decisión, implica que el "otro" también la tiene, y que por lo tanto el otro me puede "joder" o "veneficiar", y ahí empieza todo el meollo, el asunto que la humanidad lleva arrastrando des de sus inicios: la violencia, la infelicidad, el sufrimiento.