Hace unos días percibí algo que me ha conmovido.
He comentado en numerosas ocasiones, que el yo es la reacción a lo que hay. Hasta hace poco tenia la impresión que esa reacción podía condicionar lo que "es", por lo tanto la reacción tenia cierta "autonomía". Al menos interiormente, es lo que sentía
Pero no es así, solo existe lo que "es", la reacción es también parte de lo que "es" y tampoco hay control sobre ella. Todo es sin "nadie" particular que "sea".
Por ejemplo, alguien me insulta, y me enfado, ese enfado es la reacción fruto de un pasado. Pues bien, eso es inevitable, de hecho es lo que "es", pero el enfado no es fruto de un pasado realmente, eso solo es una "historia" que surge en la mente. De hecho siempre hay lo que "es", y las explicaciones que percibimos son falsas. Lo que "es" no tiene pasado ni futuro. La mente proyecta esa ficción.
Las explicaciones surgen al haber una identificación de "lo sin nombre", con lo "concreto". Sin esa identificación, la mente está en silencio. Pero incluso la mente es una ilusión, no existe nada realmente, a parte de conceptos mentales que surgen.
Nunca hubo posibilidad es escoger nada, nunca hubo meta a la que llegar, nunca hubo control sobre nada. Siempre ha habido lo que "es" y nadie que controle lo que "es".
El yo es una sensación que surge "después" de lo que "es". El yo es el placer, es el dolor, el miedo, la angustia... en resumen el PRECIO de creerse uno ser el autor de algo, sea bueno o malo.
Todo es lo que "es" y nadie decide nada, por que no existe nada a parte de lo que "es", eso seria una incoherencia.
La iluminación no depende de nada, de hecho según como se mire, ni tan solo existe, por que todo siempre solo ha sido lo único que ha podido ser.
Creer ser "alguien" es el primer pecado de arrogancia. Nadie es nada, nadie puede ser algo que ya no sea, por que lo único que hay es el "ser", pero un ser impersonal