Final de la película Blade Runner:
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viernes, 6 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
el final de los tiempos
Me doy cuenta, que todo lo que dura más de un instante, es muerte.
La muerte es inherente a la memoria, al pasado. El pasado es el yo.
La realidad sólo puede existir sin un pasado, sin una memoria que contamine "lo que es".
El "pasado" actúa como una adicción: nos brinda experiencias, buenas o malas, pero nos las brinda, y eso, según nuestro condicionamiento, es mejor que nada.
El amor, el verdadero, solo puede existir sin un pasado. La memoria, que es la acumulación de experiencias, tiene que ser por fuerza egoísta, si se quieren mantener.
Estamos aferrados a nuestros recuerdos, somos nuestros recuerdos. Sin el pasado que somos? Sin el pasado, SOMOS, con el pasado solo sobrevivimos a cada día.
Ningún día es fresco, verdaderamente fresco con la carga del pasado. Pero que somos sin el pasado? Esa es la pregunta que ayuda a mantener la identidad personal. Pero el hecho real, es que lo que verdaderamente somos no pertenece a la memoria ni a la mente...
Morir interiormente, es lo único que queda, al final de los tiempos...
La muerte es inherente a la memoria, al pasado. El pasado es el yo.
La realidad sólo puede existir sin un pasado, sin una memoria que contamine "lo que es".
El "pasado" actúa como una adicción: nos brinda experiencias, buenas o malas, pero nos las brinda, y eso, según nuestro condicionamiento, es mejor que nada.
El amor, el verdadero, solo puede existir sin un pasado. La memoria, que es la acumulación de experiencias, tiene que ser por fuerza egoísta, si se quieren mantener.
Estamos aferrados a nuestros recuerdos, somos nuestros recuerdos. Sin el pasado que somos? Sin el pasado, SOMOS, con el pasado solo sobrevivimos a cada día.
Ningún día es fresco, verdaderamente fresco con la carga del pasado. Pero que somos sin el pasado? Esa es la pregunta que ayuda a mantener la identidad personal. Pero el hecho real, es que lo que verdaderamente somos no pertenece a la memoria ni a la mente...
Morir interiormente, es lo único que queda, al final de los tiempos...
sábado, 31 de diciembre de 2011
ansiedad
Ante una situación no grata, como la ansiedad, lo que hacemos es reaccionar. La reacción es lo que nos separa de lo que "es" en ese momento. Como ya he dicho otras veces, esa reacción es lo que somos, es el yo, que de hecho es el pasado. La reacción ES el pasado.
Creo, ya que es lo que intuyo, que si nos dejásemos "atrapar" completamente, por ese tipo de emociones, el yo, la identidad personal desaparecería por completo. En un santiamén.
En mi caso al menos, y lo cuento por si puede ayudar a alguien, el "problema" de mi vida, es decir, a lo que me niego, es a la pérdida del "control" sobre las cosas, la impermanencia, la inseguridad inherente que hay en todo.
Bien, ese parece ser el motivo aparente, de lo que uno es consciente, una explicación que viene cuando ya ha pasado la "ansiedad". Es decir, una interpretación de lo que "es" en ese momento en base a nuestro pasado, es decir, una separación de lo que es.
Pero me da que la "ansiedad" es mucho más que eso, creo que nos trae un mensaje, un mensaje aniquilador, el cual es negado continuamente, con explicaciones, conclusiones, "fuerzas de voluntad", etc. La "ansiedad" es forjada, en el centro de lo que uno es, y nos viene a decir, que de hecho "uno no es", que no hay controlador, que de hecho no hay centro.
Si alguno de vosotros ha tenido ansiedad alguna vez, sabrá, si ha estado un poco en contacto con ella, que quema interiormente. La ansiedad es una sensación TOTAL, no funciona a medias tintas, pero la "reacción", la mitiga, disminuye su intensidad, su temperatura, su fuerza y tergiversa su mensaje, su hondura.
Personalmente, me cuesta cada vez más mitigarla, y en lapsos breves he empezado a percibir su fuerza, su verdadero perfume, lo que realmente trae consigo.
Creo que comprender un problema, de verdad, hasta el final, no solo es el final de dicho problema, sino de toda la estructura que los causa: el concepto del yo, la identidad personal.
Cualquier expectativa, esperanza, motivo, etc, mitiga lo que "es", lo que realmente "es", en este caso, por ponerle un nombre "la ansiedad", pero incluso eso, el nombrar, mitiga lo que "es", ya que conceptualiza algo que no se puede conceptualizar y nos separa de lo que "es". Por lo tanto no hay nada que "hacer" o "pensar", solo estar abiertos, a lo que ES.
Feliz año nuevo!
Creo, ya que es lo que intuyo, que si nos dejásemos "atrapar" completamente, por ese tipo de emociones, el yo, la identidad personal desaparecería por completo. En un santiamén.
En mi caso al menos, y lo cuento por si puede ayudar a alguien, el "problema" de mi vida, es decir, a lo que me niego, es a la pérdida del "control" sobre las cosas, la impermanencia, la inseguridad inherente que hay en todo.
Bien, ese parece ser el motivo aparente, de lo que uno es consciente, una explicación que viene cuando ya ha pasado la "ansiedad". Es decir, una interpretación de lo que "es" en ese momento en base a nuestro pasado, es decir, una separación de lo que es.
Pero me da que la "ansiedad" es mucho más que eso, creo que nos trae un mensaje, un mensaje aniquilador, el cual es negado continuamente, con explicaciones, conclusiones, "fuerzas de voluntad", etc. La "ansiedad" es forjada, en el centro de lo que uno es, y nos viene a decir, que de hecho "uno no es", que no hay controlador, que de hecho no hay centro.
Si alguno de vosotros ha tenido ansiedad alguna vez, sabrá, si ha estado un poco en contacto con ella, que quema interiormente. La ansiedad es una sensación TOTAL, no funciona a medias tintas, pero la "reacción", la mitiga, disminuye su intensidad, su temperatura, su fuerza y tergiversa su mensaje, su hondura.
Personalmente, me cuesta cada vez más mitigarla, y en lapsos breves he empezado a percibir su fuerza, su verdadero perfume, lo que realmente trae consigo.
Creo que comprender un problema, de verdad, hasta el final, no solo es el final de dicho problema, sino de toda la estructura que los causa: el concepto del yo, la identidad personal.
Cualquier expectativa, esperanza, motivo, etc, mitiga lo que "es", lo que realmente "es", en este caso, por ponerle un nombre "la ansiedad", pero incluso eso, el nombrar, mitiga lo que "es", ya que conceptualiza algo que no se puede conceptualizar y nos separa de lo que "es". Por lo tanto no hay nada que "hacer" o "pensar", solo estar abiertos, a lo que ES.
Feliz año nuevo!
lunes, 19 de diciembre de 2011
identificación
La mente no existe. Mente, el "yo" o la creencia de ser un individuo separado es todo lo mismo.
La mente es un conjunto de creencias, y la creencia raíz de todas la demás es la "existencia de la mente misma". Todo lo que habitualmente tomamos como una certeza, si esta lo es a nivel mental, en realidad es una creencia. Examínelo detenidamente, y se dará cuenta que realmente todo el contenido de su mente es una "creencia", incluida la existencia misma de la mente. Aun más, los hecho cotidianos más simples, también son una creencia. Por ejemplo, pensar que la puerta está cerrada, o el televisor está apagado es una creencia. Un hecho que se sostiene en una suposición. La mente es un conjunto de creencias, que se sostienen en base a que "la mente existe", que hay un centro que toma decisiones y puede hacer cosas.
Sólo deja de haber creencias, cuando "uno" es la "puerta", cuando "uno" es el "televisor", es decir, cuando no hay diferencia ente observador y observado.
La mente solo puede tratar con conocimiento relativo, y este tipo de conocimiento, en si mismo es una "creencia", y como toda creencia, tiene en su raíz el miedo, la inseguridad.
Cuando no hay mente, el conocimiento deja de ser "relativo", y por lo tanto hay auténtica seguridad.
La mente, nace de la "identificación" como individuo, sin esa identificación, no hay mente, no la hay al menos tal como la conocemos habitualmente. Hay un "pensar", "recordar", etc, pero no hay un "centro", que "piensa", "recuerda", etc...
Jiddu Krishnamurti dijo una vez:
La transformación no es en el futuro; jamás puede serlo. Sólo puede ser ahora, de momento en momento. ¿Qué entendemos, pues, por transformación? Es, sin duda, algo muy sencillo: ver lo falso como falso y lo verdadero como verdadero. Ver también la verdad en lo falso, y ver lo falso en aquello que ha sido aceptado como la verdad; ver lo falso como falso y lo verdadero como verdadero es transformación. Porque cuando veis muy claramente que algo es la verdad, esa verdad es libertadora. Cuando veis que algo es falso, esa cosa falsa se desprende.
...
La percepción de esa verdad es de instante en instante, y esa percepción se detiene al hablar de ese instante.
...
La transformación no es una finalidad, un resultado. La transformación no es un resultado. El resultado implica residuo, una causa y un efecto. Donde hay causalidad, tiene forzosamente que haber efecto; el efecto es simplemente el resultado de vuestro deseo de transformación. Cuando deseáis veros transformados, seguís pensando en términos de devenir; y aquello que es devenir no puede nunca conocer aquello que es ser. La verdad es ser de momento en momento; y la felicidad que continúa no es felicidad. La dicha es el estado atemporal del ser. Ese estado atemporal puede producirse tan sólo cuando hay tremendo descontento; no el descontento que ha hallado una vía de escape, sino el descontento que no tiene salida ni escapatoria y que ya no busca realización. Sólo entonces, en ese estado de supremo descontento, puede surgir la realidad. Esa realidad no se compra, ni se vende, ni se repite; no puede ser captada en libros. Tiene que ser captada de momento a momento, en la sonrisa, en la lágrima, bajo la hoja muerta, en los pensamientos errabundos, en la plenitud del amor. El amor no es diferente de la verdad. El amor es ese estado en el cual el proceso del pensamiento en función del tiempo ha cesado completamente. Y donde hay amor hay transformación. Sin amor, la revolución carece de sentido pues en tal caso ella es mera destrucción, decadencia, una miseria, desgracia creciente y cada vez mayor. Donde hay amor hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante.
La mente es un conjunto de creencias, y la creencia raíz de todas la demás es la "existencia de la mente misma". Todo lo que habitualmente tomamos como una certeza, si esta lo es a nivel mental, en realidad es una creencia. Examínelo detenidamente, y se dará cuenta que realmente todo el contenido de su mente es una "creencia", incluida la existencia misma de la mente. Aun más, los hecho cotidianos más simples, también son una creencia. Por ejemplo, pensar que la puerta está cerrada, o el televisor está apagado es una creencia. Un hecho que se sostiene en una suposición. La mente es un conjunto de creencias, que se sostienen en base a que "la mente existe", que hay un centro que toma decisiones y puede hacer cosas.
Sólo deja de haber creencias, cuando "uno" es la "puerta", cuando "uno" es el "televisor", es decir, cuando no hay diferencia ente observador y observado.
La mente solo puede tratar con conocimiento relativo, y este tipo de conocimiento, en si mismo es una "creencia", y como toda creencia, tiene en su raíz el miedo, la inseguridad.
Cuando no hay mente, el conocimiento deja de ser "relativo", y por lo tanto hay auténtica seguridad.
La mente, nace de la "identificación" como individuo, sin esa identificación, no hay mente, no la hay al menos tal como la conocemos habitualmente. Hay un "pensar", "recordar", etc, pero no hay un "centro", que "piensa", "recuerda", etc...
Jiddu Krishnamurti dijo una vez:
La transformación no es en el futuro; jamás puede serlo. Sólo puede ser ahora, de momento en momento. ¿Qué entendemos, pues, por transformación? Es, sin duda, algo muy sencillo: ver lo falso como falso y lo verdadero como verdadero. Ver también la verdad en lo falso, y ver lo falso en aquello que ha sido aceptado como la verdad; ver lo falso como falso y lo verdadero como verdadero es transformación. Porque cuando veis muy claramente que algo es la verdad, esa verdad es libertadora. Cuando veis que algo es falso, esa cosa falsa se desprende.
...
La percepción de esa verdad es de instante en instante, y esa percepción se detiene al hablar de ese instante.
...
La transformación no es una finalidad, un resultado. La transformación no es un resultado. El resultado implica residuo, una causa y un efecto. Donde hay causalidad, tiene forzosamente que haber efecto; el efecto es simplemente el resultado de vuestro deseo de transformación. Cuando deseáis veros transformados, seguís pensando en términos de devenir; y aquello que es devenir no puede nunca conocer aquello que es ser. La verdad es ser de momento en momento; y la felicidad que continúa no es felicidad. La dicha es el estado atemporal del ser. Ese estado atemporal puede producirse tan sólo cuando hay tremendo descontento; no el descontento que ha hallado una vía de escape, sino el descontento que no tiene salida ni escapatoria y que ya no busca realización. Sólo entonces, en ese estado de supremo descontento, puede surgir la realidad. Esa realidad no se compra, ni se vende, ni se repite; no puede ser captada en libros. Tiene que ser captada de momento a momento, en la sonrisa, en la lágrima, bajo la hoja muerta, en los pensamientos errabundos, en la plenitud del amor. El amor no es diferente de la verdad. El amor es ese estado en el cual el proceso del pensamiento en función del tiempo ha cesado completamente. Y donde hay amor hay transformación. Sin amor, la revolución carece de sentido pues en tal caso ella es mera destrucción, decadencia, una miseria, desgracia creciente y cada vez mayor. Donde hay amor hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante.
jueves, 8 de diciembre de 2011
rendirse a lo que es...
Sólo cuando se comprende que no hay nada que comprender, que no hay nada que saber, ni ningún sitio al que llegar, es posible la liberación. Que cualquier acción por alejarse de "lo que es", solo sostiene y mantiene la sensación de individualidad. La búsqueda de la liberación es un alejarse de lo que es.
Mientras haya la sensación que algo más "puedo entender" o algo más "puedo hacer", la búsqueda continua indefinidamente, ya que la búsqueda sostiene al ego, al pensador, al que cree saber algo, al que cree que va a llegar a alguna parte.
Solo cuando se comprende, que uno no sabe absolutamente nada de nada y tampoco puede hacer nada para llegar a ninguna parte, puede surgir la humildad necesaria para que "eso sea". Para que "eso sea" uno tiene que "dejar de ser" o lo que es lo mismo: darse cuenta que uno no es.
Mientras haya la sensación que algo más "puedo entender" o algo más "puedo hacer", la búsqueda continua indefinidamente, ya que la búsqueda sostiene al ego, al pensador, al que cree saber algo, al que cree que va a llegar a alguna parte.
Solo cuando se comprende, que uno no sabe absolutamente nada de nada y tampoco puede hacer nada para llegar a ninguna parte, puede surgir la humildad necesaria para que "eso sea". Para que "eso sea" uno tiene que "dejar de ser" o lo que es lo mismo: darse cuenta que uno no es.
viernes, 4 de noviembre de 2011
la realidad arremete una y otra vez, pero el "yo" no la deja hablar.
Dice algo muy simple, es tan simple, que no lo queremos escuchar...
La realidad dice que no hay controlador que controle nada. Eso se manifiesta de 1000 formas diferentes, pero es rehusado de 1000 formas diferentes...
Asumir esa realidad, es el fin de uno mismo, de lo que uno cree ser, y de lo que uno cree controlar...
Vivimos en el corredor hacia la muerte, pero en vez de en una cárcel física es una cárcel mental, construida por nosotros mismos para que nos sintamos lo mas cómodos posibles, repleta de lo que nos hace sentir "algo" y "alguien", y por lo tanto nos da la "falsa" sensación de estar vivos: miedos, ansiedades, placeres, deseos, ilusiones,... Todo bien amueblado, y bien apilado contra la ventana, para que no pase ni un rayo de luz.
Pero inevitablemente, si uno esta minimamente abierto, se abren grietas, se tambalean las emociones, que intentan tapar la luz de la ventana y finalmente un rayo de luz, fugaz, logra en-cegarnos por un instante... Sólo ha sido un instante...
La realidad dice que no hay controlador que controle nada. Eso se manifiesta de 1000 formas diferentes, pero es rehusado de 1000 formas diferentes...
Asumir esa realidad, es el fin de uno mismo, de lo que uno cree ser, y de lo que uno cree controlar...
Vivimos en el corredor hacia la muerte, pero en vez de en una cárcel física es una cárcel mental, construida por nosotros mismos para que nos sintamos lo mas cómodos posibles, repleta de lo que nos hace sentir "algo" y "alguien", y por lo tanto nos da la "falsa" sensación de estar vivos: miedos, ansiedades, placeres, deseos, ilusiones,... Todo bien amueblado, y bien apilado contra la ventana, para que no pase ni un rayo de luz.
Pero inevitablemente, si uno esta minimamente abierto, se abren grietas, se tambalean las emociones, que intentan tapar la luz de la ventana y finalmente un rayo de luz, fugaz, logra en-cegarnos por un instante... Sólo ha sido un instante...
miércoles, 2 de noviembre de 2011
el ojo y el cerebro
ahora hacia tiempo que no escribía nada. Pero hoy toca.
Quisiera profundizar un poco más en lo que es el "yo" o el supuesto ser auto-consciente que creemos ser.
El "yo", el pensar que uno existe, por ponerlo en otras palabras, se sustenta fuertemente en un mal-entendido: "pienso, luego existo".
Este es el mal entendido. Voy a poner una parábola para aclarar esto de "mal-entendido":
El ojo, a pesar que ve el mundo, no se puede decir que exista como ente auto-consciente. De hecho nunca un ojo tomara autoconciencia.
El cerebro es algo parecido, es un órgano interno, pero en el fondo actúa como un ojo: viene un "pensamiento", del exterior, y el cerebro produce una reacción, en forma de otros pensamientos. O se produce un estímulo físico externo o interno, el cerebro reacciona y produce otros pensamientos y/o acciones. De hecho es todo automático, igual que el ojo, el ojo ve i transmite la imagen al cerebro, el cerebro percibe un pensamiento o estimulo y reacciona.
Pero claro, el pensamiento es percibido como algo interno, "algo propio" ya que el órgano es interno, y el cerebro se agarra a esto para construir su propia identidad, de forma inocente, claro. Sólo puede hacer esto. Pero de hecho, si lo examinamos muy de cerca, veremos que "yo existo", no es más que otro pensamiento, una reacción, un supuesto. Que validez tiene una "reacción" para poder deducir algo tan contundente como que "yo existo como ente separado"?
Lo único que existe es un percibir impersonal, constantemente, donde la "división" entre percibidor y percibido, es añadida por el pensamiento que es producido por el acto de la reacción del cerebro. La división es algo adicional, pero no existe por si misma.
Esto no es algo que diga yo y ya esta, se puede examinar por uno mismo, si se pierde un poco el tiempo y se tiene un poco de paciencia. Hay que estar muy abierto y vaciar la mente de lo que cree saber, que sea dicho de paso, es casi en su totalidad de segunda mano: suposiciones que hemos heredado del exterior o de nuestro propio reaccionar.
El problema principal de la "iluminación", es decir, la disolución de la creencia en una entidad individual y separada, es que el cerebro se agarra fuertemente a la creencia, que el pensamiento es "el", que solo existo si pienso. Eso hace que el pensamiento lo ponga muy difícil, de hecho la iluminación es lo último que quiere el pensamiento, por que eso supone su fin. Y antes que el "fin", prefiere el dolor, la angustia, cualquier cosa menos la "nada".
Lo que hay más allá de la nada, es lo desconocido, y no puede ser "conocido", por que no hay "conocedor" para conocerlo. Todo lo que se "experimenta" necesita de un "experimentador", pero cuando el experimentador es transcendido, no hay "experiencia" tal como la conocemos ahora. La "realidad", es lo que se mantiene a través del sueño profundo, sueño con sueños y vigilia. La iluminación es traer a la consciencia lo que hay en el sueño profundo, del que nunca somos conscientes. Sabemos que existe, pero nunca somos consientes de ello. Lo que hay en el sueño profundo es la pantalla "blanca", sobre la que se proyectan todas las ficciones que son el sueño con sueños y la vigilia.
La mente piensa que es imprescindible para que la vida del individuo continúe. De hecho no es así del todo. Actualmente, la mente de casi todo el mundo, está sobre-trabajando, debido al miedo y angustia que produce pensar que uno esta separado del resto de la realidad y el miedo a la muerte. Pero cuando eso es eliminado, es decir, la creencia básica "yo soy un individuo separado", el cerebro y la mente funcionan como nunca antes han funcionado: A LA PERFECCIÓN. Entran en acción cuando tienen que entrar y se mantienen en absoluto silencio cuando no son necesarios. Por ejemplo para trabajar, entrarían en acción y debido a que no están presionados por otros factores como angustia, deseo, etc, su actuación seria "un fluir" sin roces.
Otro mito es: "La mente es mía". No, la mente no es personal, de hecho nada es personal, el pensamiento lo hace "personal". Como ya he dicho, el cerebro reacciona a pensamientos "externos" o estímulos físicos, [de hecho el pensamiento es otro estímulo, invisible y sutil en este caso] y produce nuevos pensamientos, como un órgano "cualquiera". Claro esto al ser "sentido" como interior, el cerebro deduce inocentemente, que la "mente es suya" y que es un individuo. Pero esto solo son conceptos, no realidades. La realidad no pertenece al mundo conceptual, ni intelectual, está en otro plano. Y lo que es verdad en un plano, no tiene que serlo en otro...
Por hoy basta que veo que lo estoy complicando demasiado... Por que el tema lo es, no nos engañemos!!
Quisiera profundizar un poco más en lo que es el "yo" o el supuesto ser auto-consciente que creemos ser.
El "yo", el pensar que uno existe, por ponerlo en otras palabras, se sustenta fuertemente en un mal-entendido: "pienso, luego existo".
Este es el mal entendido. Voy a poner una parábola para aclarar esto de "mal-entendido":
El ojo, a pesar que ve el mundo, no se puede decir que exista como ente auto-consciente. De hecho nunca un ojo tomara autoconciencia.
El cerebro es algo parecido, es un órgano interno, pero en el fondo actúa como un ojo: viene un "pensamiento", del exterior, y el cerebro produce una reacción, en forma de otros pensamientos. O se produce un estímulo físico externo o interno, el cerebro reacciona y produce otros pensamientos y/o acciones. De hecho es todo automático, igual que el ojo, el ojo ve i transmite la imagen al cerebro, el cerebro percibe un pensamiento o estimulo y reacciona.
Pero claro, el pensamiento es percibido como algo interno, "algo propio" ya que el órgano es interno, y el cerebro se agarra a esto para construir su propia identidad, de forma inocente, claro. Sólo puede hacer esto. Pero de hecho, si lo examinamos muy de cerca, veremos que "yo existo", no es más que otro pensamiento, una reacción, un supuesto. Que validez tiene una "reacción" para poder deducir algo tan contundente como que "yo existo como ente separado"?
Lo único que existe es un percibir impersonal, constantemente, donde la "división" entre percibidor y percibido, es añadida por el pensamiento que es producido por el acto de la reacción del cerebro. La división es algo adicional, pero no existe por si misma.
Esto no es algo que diga yo y ya esta, se puede examinar por uno mismo, si se pierde un poco el tiempo y se tiene un poco de paciencia. Hay que estar muy abierto y vaciar la mente de lo que cree saber, que sea dicho de paso, es casi en su totalidad de segunda mano: suposiciones que hemos heredado del exterior o de nuestro propio reaccionar.
El problema principal de la "iluminación", es decir, la disolución de la creencia en una entidad individual y separada, es que el cerebro se agarra fuertemente a la creencia, que el pensamiento es "el", que solo existo si pienso. Eso hace que el pensamiento lo ponga muy difícil, de hecho la iluminación es lo último que quiere el pensamiento, por que eso supone su fin. Y antes que el "fin", prefiere el dolor, la angustia, cualquier cosa menos la "nada".
Lo que hay más allá de la nada, es lo desconocido, y no puede ser "conocido", por que no hay "conocedor" para conocerlo. Todo lo que se "experimenta" necesita de un "experimentador", pero cuando el experimentador es transcendido, no hay "experiencia" tal como la conocemos ahora. La "realidad", es lo que se mantiene a través del sueño profundo, sueño con sueños y vigilia. La iluminación es traer a la consciencia lo que hay en el sueño profundo, del que nunca somos conscientes. Sabemos que existe, pero nunca somos consientes de ello. Lo que hay en el sueño profundo es la pantalla "blanca", sobre la que se proyectan todas las ficciones que son el sueño con sueños y la vigilia.
La mente piensa que es imprescindible para que la vida del individuo continúe. De hecho no es así del todo. Actualmente, la mente de casi todo el mundo, está sobre-trabajando, debido al miedo y angustia que produce pensar que uno esta separado del resto de la realidad y el miedo a la muerte. Pero cuando eso es eliminado, es decir, la creencia básica "yo soy un individuo separado", el cerebro y la mente funcionan como nunca antes han funcionado: A LA PERFECCIÓN. Entran en acción cuando tienen que entrar y se mantienen en absoluto silencio cuando no son necesarios. Por ejemplo para trabajar, entrarían en acción y debido a que no están presionados por otros factores como angustia, deseo, etc, su actuación seria "un fluir" sin roces.
Otro mito es: "La mente es mía". No, la mente no es personal, de hecho nada es personal, el pensamiento lo hace "personal". Como ya he dicho, el cerebro reacciona a pensamientos "externos" o estímulos físicos, [de hecho el pensamiento es otro estímulo, invisible y sutil en este caso] y produce nuevos pensamientos, como un órgano "cualquiera". Claro esto al ser "sentido" como interior, el cerebro deduce inocentemente, que la "mente es suya" y que es un individuo. Pero esto solo son conceptos, no realidades. La realidad no pertenece al mundo conceptual, ni intelectual, está en otro plano. Y lo que es verdad en un plano, no tiene que serlo en otro...
Por hoy basta que veo que lo estoy complicando demasiado... Por que el tema lo es, no nos engañemos!!
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