Buscar este blog

viernes, 15 de noviembre de 2013

Un mundo impersonal

El mundo es impersonal, pero al vivirlo como personas, lo "personalizamos", he introducimos factores como el agrado o desagrado, y todo el conjunto de dualidades.

Vivirlo como lo que es: impersonal, es afrontar la realidad e ir más allá de las apariencias.

Las apariencias nos esclavizan, como una espejismo delante de nuestros ojos, nos dejamos guiar por el hacia una agua a la que nunca llegamos, en el desierto de nuestra existencia.

El Deseo suele ser el "agua prometida", la que tiene que calmar nuestra sed interior. Pero esa sed nunca es calmada, y los deseos se suceden interminablemente.

No digo que se deba reprimir, tampoco dar rienda suelta, sólo digo lo que pasa.

Ver las cosas como son, es verlas sin identificarse, lo cual nos libera de las "cosas mismas" y de la idea que teníamos de ellas.