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lunes, 12 de agosto de 2013

Dualidad

Lo que voy a exponer, entiendo que muchas veces sólo se entiende en la parte conceptual y superficial, como a mi mismo me ha pasado toda la vida, pero es un hecho importante de captar, en toda su profundidad.

Los hijos del deseo, son el placer/dolor. Deseo de que no sea: dolor, Deseo de que sea: placer.

El deseo es el movimiento en el que se sustenta el ego. Los deseos son cambienates, segun el momento. Hay gente que puede mantener un deseo mucho tiempo, y hay gente que le cuesta o le es dificil mantener un deseo mucho tiempo (mi caso), pero da igual. Los deseos son cambiantes, con un periodo mas largo o mas breve.

El movimiento interno del deseo, es sobretodo el deseo de "ser algo", "tener algo", que va muy ligado al "ser algo". Este "deseo de ser algo" no surge de la nada, no existe el deseo ser algo "por que si". El deseo de ser algo, tiene sus raices en un sentimiento del cual huimos, que es el de "no ser nada".

El movimiento del deseo, es creado como movimiento de huida del sentimiento de no ser nada. Por eso, nunca la consecución de ningún deseo nos satisface. Siempre hay otro deseo por el que continuar en dicho movimiento.

El Yo está muy vinculado al movimiento del deseo, por que implícitamente, hay uno que "desea", "consigue", etc. 

Ver el "mapa" global, sin distorsión, en que se observa que fuente del deseo es una huida del sentimiento de "no ser", puede ser el fin de dicha dualidad.

Los opuestos de generan mutuamente. Querer afrontar el "no ser nada", es otra forma de deseo. No hay forma "positiva" de acercarse al "final" del deseo. Cualquier movimiento de la mente, del supuesto Yo, del controlador, solo perpetua dicha dualidad, dicha huida. Es muy importante darse cuenta de esto. Si uno se da cuenta de esto, directamente, con todo el corazón y su ser, el "final" acontece por si mismo, "sin nadie" que acabe con nada... Entonces ha habido un salto fuera del patrón psicológico al que estamos tan fuertemente condicionados. 


Jesús nos insta a afrontar dicho "no ser" al proponernos de amar a los demás como a nosotros mismos, a no pensar en el día de mañana, en la pobreza interior, etc...  Creo que son formas de propiciar el encuentro con nuestra naturaleza más íntima, ya que Dios está en nuestro interior.

Si no se pone en práctica lo que Jesús propone, des de el primer día, de nada sirve. No existe en "mañana" en el que "si lo haré".