Creo que la voluntad la confundimos con la reacción. Creemos que decidimos cosas en el día a día, pero lo que en realidad pasa, si prestamos profunda y constante atención, es una reacción de la memoria, a lo que está sucediendo.
Esta reacción tiene raíces profundas en la psique, que se remontan a la infancia. Esas raíces, son muy profundas, y nosotros sólo vemos la superficie del lago de nuestra consciencia. Pero lo que vemos arriba, tiene sus raíces en las profundidades, las cuales ni tan solo vemos; y confundimos las reacciones, que tienen como puede verse, un comportamiento mas o menos complejo con la voluntad.
La reacción constante de la memoria y la sensación de voluntad propia, se sostiene por reiteración y por falta de atención verdadera.
Al estar reaccionando todo el tiempo, la sensación de individualidad y voluntad se fortalece y reitera. Pero muy en lo hondo, hay la intuición de la verdad de ese "reaccionar", es decir, que realmente no hay un "yo", que decide, si no que simplemente hay "reacción".
La falta de atención hace que "el engaño" se mantenga, ya que para tirarlo por el suelo, no se necesita una "atención" ocasional, sino una atención reiterada y constante, un interés por descubrir, más allá de las posibles consecuencias de ese descubrir pueda tener en nuestra vida cotidiana, en otras palabras, estar dispuesto a morir interiormente, en lo psicológico por descubrir la verdad de unos mismo.
La esclavitud psicológica tiene sus raíces en la reacción. Somos esclavos de la memoria, y la liberación es la rotura que esa tiranía causa en la psique. Me refiero, claro está a la memoria psicológica, no a la memoria factual, de hechos cotidianos. Esos hechos, por si no pueden causar tiranía. Pero tener una idea de lo que soy o son los demás, si puede tiranizarnos y condicionar nuestra auténtica libertad.
En el fondo, mantenemos la estructura psicológica, entre otros factores, por nuestra adicción al placer psicológico, en sus muy diversas formas. Y el placer como tal, solo se puede experimentar si hay experiencia pasada, es decir, acumulación en forma de memoria psicológica. Por placer me refiero, a las sensaciones mentales que se derivan de comparaciones interiores en base a nuestras experiencias pasadas. Por ejemplo, la adulación, la adulación causa placer, por la comparación de imágenes interiores, de nosotros mismos y de los demás. Sin este recuerdo psicológico de nosotros mismos y de los demás seria imposible experimentar dicho placer.
Creemos necesario mantener nuestra estructura psicológica también por el miedo a no ser nada, a no experimentar nada, al vacío, por eso para avanzar uno tiene que estar dispuesto a morir en lo interno, sino es como dar vueltas en una noria, parece que se avance pero en el fondo, no nos movemos de sitio.