Como dijo una vez Jesús, según San Mateo:
Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
En el contexto de este blog, este mensaje tiene un claro significado: o se sirve a uno mismo o a Dios [que es lo mismo de decir, olvidarse de uno mismo].
Si Dios lleva la "carga" de uno, este uno no cosecha los frutos: placer, violencia, temor,... Para que Dios sea uno no debe ser. Y para que uno no sea, debe comprender lo que es en realidad, mas allá de conceptos e ideas. No hay forma de llegar a "que uno no sea". Eso solo es una idea. Solo hay que ver lo falso como falso, es decir, la inexistencia del concepto "yo" como ente separado y autónomo de una realidad "auto-limitada".
Cuando no hay "yo", hay Realidad. Cuando hay yo, solo hay lo que el "yo", el concepto con todos sus recuerdos y prejuicios asociados, deja ver y como lo deja ver, que nunca es como realmente es.
Uso la palabra Dios en el bien entendido contexto, de realidad última, no personal y no dual.