Creo, que lo que hemos buscado siempre ha estado conviviendo con nosotros, des de el principio. De hecho somos nosotros mismos.
El flujo incesante de pensamientos, que es deseo, lo vela, al igual que las imágenes proyectadas por una cámara ocultan la pantalla blanca que hay debajo.
El deseo es uno, y uno es el deseo. El deseo es el escape constante de "lo que es". "Lo que es" es el "vacío absoluto". La mente huye por definición del vacío absoluto por miedo a perder lo que cree que tiene [de hecho no tiene nada, sólo es una apariencia].
Sólo en la comprensión de "lo que es", el deseo toca a su fin y con el, el yo.